IDA-Dog: Robótica e inteligencia artificial para una agricultura sostenible

El robot IDA-Dog funciona  como un “ayudante inteligente del campo” que recorre los cultivos de manera autónoma, utilizando cámaras y sensores para detectar problemas y aplicar microorganismos para proteger a las plantas. 

 

Por Anet Triviño | Periodista proyecto institucional CienciaV 2030.  

 

La escasez de agua, los altos costos de mano de obra agrícola y la necesidad de reducir el uso de combustibles y agroquímicos están impulsando transformaciones profundas en la forma de producir alimentos. En este escenario, investigadores del Centro de Biotecnología Dr. Daniel Alkalay Lowitt (CB-DAL) de la USM, con apoyo del proyecto institucional CienciaV 2030,  han desarrollado IDA-Dog, un sistema robótico autónomo capaz de aplicar bioinsumos de forma inteligente y precisa sobre cultivos de alto valor. 

 

El equipo es liderado por Alejandra Vergara, asistente científica del CB-DAL, quien explica que este robot agrícola recorre los cultivos de manera autónoma y aplica microorganismos beneficiosos para proteger las plantas. En lugar de que el agricultor tenga que fumigar manualmente o usar grandes máquinas que gastan agua, combustible y tiempo, este robot se mueve por el campo identificando las plantas y liberando pequeñas cantidades de bioinsumos justo dónde se necesitan”. De esta forma se integra robótica móvil, visión por computador e inteligencia artificial para decidir cuándo y dónde aplicar microorganismos benéficos sobre las plantas. 

 

El equipo de trabajo que desarrolla esta tecnología está conformado por la Dra. Marcela Carvajal y Eduardo Piñones, ambos académicos del Departamento de Ingeniería en Diseño USM; y Franco Jorquera, académico del Departamento de Electrotecnia e Informática USM de la Sede de Viña.  

 

Reducir costos y minimizar impacto ambiental

 

A diferencia de los sistemas tradicionales de aspersión que utilizan agua, combustibles, maquinaria pesada y requieren alta disponibilidad de mano de obra, IDA-Dog permite agregar microorganismos en polvo y sin necesidad de transportar grandes volúmenes de líquido, disminuyendo la huella hídrica y energética del proceso agrícola. 

 

“El sector agrícola enfrenta un desafío creciente en la aplicación eficiente de insumos para el control de plagas y enfermedades. Actualmente, estos productos se aplican mayoritariamente mediante fumigaciones tradicionales que requieren grandes volúmenes de agua, consumo de combustibles fósiles y una alta dependencia de mano de obra, lo que incrementa los costos operacionales y el impacto ambiental de las prácticas agrícolas”, así lo explica la investigadora.  

 

Aplicación inteligente de bioinsumos 

 

Los bioinsumos, productos a base de microorganismos benéficos, permiten fortalecer la salud vegetal y mejorar el rendimiento de cultivos, reduciendo la dependencia de químicos tradicionales, sin embargo, su aplicación requiere precisión, y muchas veces, personal especializado.  

 

Al respecto, Alejandra Vergara explica el impacto que tendría este robot en la gestión de insumos aumentando la eficiencia del proceso: «se espera una reducción sustantiva en el uso de agua, ya que el sistema propone aplicar microorganismos en formato sólido o microdosificado, lo que podría disminuir entre 80% y 95% el consumo. Asimismo, al tratarse de un robot eléctrico autónomo, se proyecta una disminución en el uso de combustibles fósiles utilizados en maquinaria agrícola tradicional, lo que permitiría reducir la huella de carbono de este tipo de trabajos”.  

 

Por otra parte, “el sistema permitiría realizar aplicaciones más frecuentes y localizadas, aplicando bioinsumos únicamente donde se requieren. Esto podría traducirse en una reducción de tiempo y dosis total de insumos utilizada por hectárea, automatizando tareas que actualmente requieren intervención humana”, explica la investigadora. 

 

Un mercado en expansión 

 

IDA-Dog se proyecta como una solución estratégica para agricultores dedicados a cultivos de alto valor, empresas de bioproductos, el sector agroexportador y proveedores de tecnología agrícola. En Chile, la tendencia al uso de bioinsumos crece de la mano de la agricultura sustentable y la necesidad de cumplir estándares internacionales más exigentes. 

 

En relación al tipo de agricultor que podría adoptar este robot y el tamaño del mercado potencial, Vergara sostiene que, “el proyecto está orientado principalmente a pequeños y medianos agricultores, así como a productores de fruta de exportación, especialmente aquellos que buscan cumplir con estándares ambientales cada vez más exigentes en mercados internacionales. En particular, el mercado europeo ha fortalecido sus regulaciones en materia de sostenibilidad, reducción de residuos químicos y trazabilidad en la producción agrícola, lo que impulsa la adopción de soluciones más limpias y eficientes en el manejo de cultivos”. 

 

Entre las proyecciones que tiene esta tecnología, se espera avanzar en las validaciones de campo para alcanzar un nivel intermedio de madurez tecnológica (TRL).  

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