Uno de los principales temas a abordar es mejorar la interfaz de vinculación entre academia e industria con foco en la transferencia de soluciones tecnológicas.
Por María José Aragonés G. | Dirección General de Investigación, Innovación y Emprendimiento USM.
El Comité Asesor del proyecto CienciaV 2030 sostuvo su primera sesión del año para abordar los principales desafíos asociados a la implementación de la segunda fase del proyecto consorciado por la Universidad Técnica Federico Santa María y la Universidad de Valparaíso, etapa clave que se desarrollará entre 2026 y 2028.
“El principal desafío es la consolidación y mantención de estos proyectos en el tiempo, fortaleciendo vínculos entre universidades y con la industria, que a menudo tiene una cultura distinta. Es clave que la sociedad entienda la importancia de la ciencia básica como base para la innovación. Falta confianza social y se requieren más espacios de encuentro bidireccionales entre academia e industria, ya que las universidades son instituciones estables y fundamentales para el desarrollo regional”, comenta Fuad Hatibovic, vicerrector de Investigación e Innovación de la Universidad de Valparaíso.
La instancia reunió a representantes del sector público y productivo, entre ellos, Ariane Lüttecke, Seremi CTCI de la Macrozona de la Región de Valparaíso.“Proyectos como CienciaV 2030 son fundamentales para fortalecer el ecosistema de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación de la Región de Valparaíso, ya que promueven la colaboración entre las universidades, el sector público y el sector productivo, impulsando la transferencia de conocimiento y el desarrollo de soluciones con impacto para el territorio. Como Seremi de Ciencia, nuestro aporte en este Comité es contribuir a la articulación de los distintos actores del ecosistema, promoviendo una implementación alineada con las necesidades regionales y fortaleciendo la vinculación entre la academia y su entorno para que el conocimiento genere valor público y contribuya al desarrollo sostenible de la región”, recalca Lüttecke.
Otros representantes del ecosistema que participaron de esta instancia fueron Jaime Arnaiz, director ejecutivo del Distrito V21; Mónica Pacheco, directora general de Investigación, Innovación y Emprendimiento USM; Aldonza Jaques, directora de Innovación USM; Andrés Castillo, gerente del 3IE, entre otros.
Fortalecimiento de la industria productiva territorial
La segunda fase de CienciaV 2030 se orienta a fortalecer la investigación aplicada y profundizar la vinculación con la industria, para ello “queremos consolidar el aumento de contratos de I+D y el escalamiento de tecnologías, la creación de spin-offs y el impulso de proyectos colaborativos con actores nacionales”, recalca Pablo Sepulveda, coordinador USM del proyecto institucional.
Para esto es clave el énfasis territorial de este trabajo, así lo puntualiza, Jaime Arnaiz, director ejecutivo del Distrito V21 y parte de este comité asesor, “los proyectos que vinculan academia e industria son clave para impulsar cambios y aprovechar capacidades de formación, investigación y conocimiento, conectándolos con las necesidades del entorno. En este sentido, el Distrito V21, puede ser un buen vínculo para facilitar colaboración. La academia tiene un rol fundamental en el desarrollo territorial y debe trabajar con visión de impacto para fomentar una economía basada en conocimiento, ciencia y tecnología”.
Otro de los desafíos centrales abordados fue la consolidación de una cultura de innovación al interior de las instituciones, integrando de manera más profunda en la formación académica el desarrollo de competencias en I+D+i+e. Esto incluye la incorporación de tesis y prácticas vinculadas a la industria, y la generación de programas formativos con enfoque no solo aplicado, sino que también transdisciplinar.
Principales hitos de la implementación
Durante la reunión, se destacó que la primera fase permitió sentar las bases del proyecto, principalmente a través del desarrollo de un “portafolio de tecnologías y la instalación de capacidades en investigación, innovación, transferencia tecnológica y formación de capital humano, impactando a más de 350 estudiantes y casi 100 académicos e investigadores”, explica Kathia Castro, coordinadora del proyecto en la UV.
El proyecto ha podido avanzar en equidad de género y liderazgo femenino como componente estructural, promoviendo una mayor participación de mujeres en posiciones de liderazgo, investigación aplicada y redes de colaboración con más de 25 talleres formativos y más de 100 participantes.
Asimismo, se han podido consolidar cambios a nivel curricular “logrando incorporar los contenidos de innovación y emprendimiento dentro de las mallas de 14 programas de pregrado y 22 de posgrado”, puntualiza Sandoval.
Con estos lineamientos, CienciaV 2030 inicia una etapa decisiva, enfocada en consolidar sus capacidades y acelerar su impacto, con el objetivo de posicionar la ciencia y la innovación como motores de desarrollo sostenible para la región.