Un microscopio holográfico sin lentes y apoyándose de inteligencia artificial, permitirá identificar en terreno el origen botánico de mieles chilenas, reduciendo la venta de mieles adulteradas y fortaleciendo a pequeños apicultores.
Por Anet Triviño | Periodista proyecto CienciaV 2030.
La tecnología desarrollada en la Universidad Técnica Federico Santa María busca cambiar la forma en que se identifica el origen botánico de la miel en Chile y facilitar la certificación de su carácter monofloral, especialmente en mieles endémicas. Se trata de un microscopio holográfico sin lentes, compacto y asistido por inteligencia artificial, capaz de detectar automáticamente los tipos de polen presentes en una muestra de miel.
La iniciativa, ganadora del concurso Ciencia+ 2025 del proyecto institucional CienciaV2030, es liderada por Jorge Tapia, académico del Departamento de Física USM. “Nuestro objetivo es desarrollar un microscopio holográfico compacto impulsado por inteligencia artificial que permita a personal no especializado certificar la monofloralidad de las mieles endémicas chilenas, acercando una tecnología hoy restringida a laboratorios especializados al trabajo cotidiano de los productores”, explica el académico.
Esta tecnología elimina el uso de lentes ópticos y se basa en holografía digital combinada con aprendizaje profundo. A partir de esta técnica, se capturan y reconstruyen digitalmente imágenes tridimensionales de los granos de polen presentes en la miel, permitiendo su identificación automática sin requerir personal altamente especializado.
El proyecto reúne a investigadores del Departamento de Física de la USM y del Bee Lab del Centro de Biotecnología Dr. Daniel Alkalay Lowitt, entre ellos los investigadores Karen Yáñez y Tomás Corrales, combinando conocimientos en microscopía avanzada, apicultura, química analítica e inteligencia artificial aplicada.
Fraude en el mercado y oportunidad chilena
De acuerdo con la Federación Internacional de Apicultores (APIMONDIA), la miel se encuentra entre los alimentos más adulterados a nivel mundial. Este fenómeno impacta con mayor fuerza a pequeños apicultores que no cuentan con herramientas para certificar su producto y competir en mejores condiciones. En Chile, el problema afecta directamente el valor de mieles con identidad territorial, como las de Ulmo, Guindo Santo o Quillay, producidas en zonas rurales con alta presencia de flora endémica.
Actualmente, la certificación del origen floral depende de análisis melisopalinológicos realizados por especialistas mediante microscopía tradicional, un proceso lento, costoso y de difícil acceso para productores de menor escala. Frente a este escenario, la tecnología desarrollada en la USM apunta a resolver un problema estructural del sector. “El desarrollo de esta tecnología está orientado a resolver el problema del fraude en el mercado de las mieles y a poner en valor la miel producida en Chile en base a flora endémica, a partir de la certificación del origen floral”, señala Tapia.
Entre las principales ventajas de esta tecnología se cuentan su diseño compacto y portable, la posibilidad de operar directamente en terreno y su menor costo en comparación con tecnologías disponibles en el extranjero. Además, la incorporación de inteligencia artificial acelera la clasificación del polen y automatiza el proceso de análisis.
En cuanto a los avances logrados, el académico explica que “los resultados actuales han mostrado que un microscopio holográfico sin lentes como el desarrollado tiene una resolución suficiente para describir la estructura de objetos de entre 5 y 7 micrómetros”. Este nivel de resolución permitiría caracterizar la mayoría de los pólenes presentes en las zonas nacionales de producción de miel.
“El siguiente paso considera la creación de una base de datos de imágenes holográficas de polen para entrenar redes neuronales capaces de reconocerlos de forma automática”, agrega.
Impacto para pequeños apicultores
Según cifras del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), más del 96% de los apicultores en Chile pertenece a la Apicultura Familiar Campesina (AFC), un sector donde el acceso a certificaciones puede marcar una diferencia sustantiva en términos de ingresos y proyección comercial.
Para Tapia, el impacto económico y social del proyecto es directo: “Al certificar la miel, particularmente al establecer su origen monofloral, se generará un aumento del valor de la miel producida por pequeños apicultores, especialmente aquellos que pertenecen a la Apicultura Familiar Campesina”. Esto, añade, permitiría mejorar los ingresos y la calidad de vida de los productores, fortaleciendo economías locales en territorios rurales donde la apicultura cumple un rol clave.
Proyecciones
El interés internacional por mieles con atributos diferenciadores ha quedado demostrado en casos como el de la miel de Manuka en Nueva Zelanda, cuyo posicionamiento global se apoya en sistemas avanzados de certificación basados en microscopía e inteligencia artificial. Sin embargo, estas soluciones son costosas y dependen de bases de datos botánicas locales.
En este contexto, Chile podría desarrollar un sistema propio, adaptado a su flora nativa y con potencial exportable. En cuanto a los próximos pasos, el equipo proyecta avanzar hacia un dispositivo “compacto, transportable y robusto”, junto con una interfaz y protocolos de uso simples, de modo que pueda ser implementado con éxito en zonas rurales y por usuarios no especializados.
