Con la participación del coordinador USM del proyecto Ciencia 2030 del Consorcio UV – USM – ULS, Simón Gómez, se conversó sobre la importancia de la interacción entre la academia, y la industria.
Esta iniciativa CORFO se orienta a las facultades de ciencias de las universidades chilenas, donde la USM pertenece a un Consorcio en conjunto con las universidades de Valparaíso y La Serena, y buscan fomentar la transferencia tecnológica, la innovación y el emprendimiento de base científica-tecnológica.
El programa Radial conducido por el académico Jorge Cea, director de la carrera de Ingeniería Comercial de nuestra Casa de Estudios, da espacio constantemente a los emprendedores, innovadores sociales y tecnológicos de la Región de Valparaíso, y en esta ocasión conversó con los coordinadores del proyecto, Simón Gómez y Cristian Oyanedel, quien también es Director de la Oficina de Transferencia Tecnológica de la UV.
Respecto al proyecto, señaló Oyanedel, el foco es cómo mejorar la vida de las personas y de la sociedad a través de la ciencia y ahí dar soluciones más eficientes y más competitivas. “En ese proceso, hemos colaborado para que los investigadores tomen temas que estén más cercanos a la sociedad. Revisando las investigaciones, estamos apoyando en cosas tan sencillas como en el plan de la pesca artesanal, que los lobos marinos no dañen las redes, cuidando el medio ambiente, investigando sobre bacterias que son de vida libre en el mar entre otros temas de interés social.
Colaboración entre la entre universidades
Simón Gómez, Ingeniero Civil Industrial y coordinador del proyecto en la USM, señaló que particularmente la Universidad del Valparaíso y la Universidad Técnica Federico Santa María están favorecidas porque están geográficamente en la misma zona y eso ha provocado que ya exista una colaboración fluida a través de otras instancias y otras iniciativas.
Entre ambas universidades se recoge la buena comunicación que existe y donde también participa la Universidad de La Serena, lo cual permite posicionar al Consorcio como un actor clave para la una macro zona centro de acuerdo a la organización del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación a través de sus Seremías. De esta manera, se puede recoger las necesidades locales del país con un sentido la colaboración, ya que creemos que las problemáticas de la zona son importantes y como instituciones académicas podemos colaborar en la búsqueda de soluciones.
El proyecto terminó su primera etapa, la cual tuvo una duración de 12 meses, donde se pudo conocer la realidad de las universidades, ver las motivaciones de cada una a nivel interno y generar un plan estratégico como Consorcio. Esta etapa culminó con la actividad que realizamos en el mes de enero en la Universidad Santa María denominada “SUMMER DAY Ciencia – Industria”, lugar donde las instituciones representadas por sus centros y departamentos de ciencias, mostraron sus capacidades científicas en áreas como la Química, Biotecnología, Minería y Medio ambiente, entre otras. Además, de presentarse el plan estratégico del Consorcio, y realizar un interesante conversatorio integrado por personeros de gobierno, academia y empresa privada.
En esta nueva etapa, el consorcio se encuentra a la espera de la apertura a la postulación a la segunda etapa y así implementar el plan estratégico que idearon en primera instancia. “Si pudiéramos visualizar ámbitos de acción del plan estratégico es la armonización curricular en pregrado y postgrado, para ser capaces de entregar habilidades y conocimientos en la formación de aquellos estudiantes para que tengan una mayor conexión y sintonía con la industria y con la sociedad. Otro ámbito importante es el fortalecimiento de la investigación, donde los resultados allí obtenidos son claves para ser eventualmente transferidos a la industria y la sociedad”, señaló Simón Gómez.

Las universidades participan en la modificación del entorno
Oyanedel relata que se ha hablado de multidisciplinariedad, tema que antes no era muy comentado dentro de las universidades, se sabía poco de lo que hacía en materia de investigación dentro de las instituciones. En este proyecto en particular las ciencias básicas como la biología, la matemática, la física, la química, son áreas que se pueden poner al servicio de iniciativas concretas y que tienen mucho que ver con el desarrollo de la innovación, ya que la innovación es un tema de personas y recursos, de cómo las personas colaboran y se complementan. Hace 20 años la innovación no era un tema, se ha ido poniendo de manifiesto y hace que el trabajo entre las personas sea complementario y se puedan generar propuestas más sofisticadas y más complejas, destacó”.
Gómez, por su lado, señaló que los factores que incentivan al trabajo colaborativo y que el consorcio debe poner atención son las necesidades de la humanidad que han sido establecidas por los organismos internacionales. Y estos problemas se pueden identificar como problema o también como oportunidades, como un motor de cambio. Y en ese sentido, las redes y particularmente la colaboración son un factor importante para ir resolviendo esos problemas.
“Lo que nosotros buscamos en el proyecto es poder lograr una articulación entre la industria, la academia y la sociedad. Hemos establecido instancias, donde hemos invitado a asociaciones gremiales, organizaciones de gobierno de la IV y V Región, además de otras entidades que están vinculadas a la transferencia tecnológica”.