Investigar, innovar y crear: las claves para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial

Se estima que esta tecnología del presente y del futuro hará crecer en un 14% el PIB mundial en 2030. Investigadores de la Universidad Técnica Federico Santa María apuestan por tomar la oportunidad para convertir a Chile en un polo de desarrollo tecnológico.

Ya no hay vuelta atrás: ya sea manejando en otra ciudad, siguiendo las instrucciones del sistema de navegación para encontrar el restaurante de comida casera tan reputado en redes sociales, o intentando cerrar la molesta publicidad de los zapatos que buscaste días antes en una tienda virtual; las aplicaciones de los desarrollos que integran inteligencia artificial son parte de la vida cotidiana de un gran número de personas alrededor del mundo.

Es que la investigación y desarrollo de este tipo de tecnologías, basadas en una serie de algoritmos entrenados para tratar de emular algún comportamiento o toma de decisión normalmente atribuida a los humanos, y que permiten desde detectar rostros hasta hacer que automóviles se conduzcan solos, está avanzando a gran velocidad, impactando a nivel industrial, económico y social.

Según un informe de la consultora global PricewaterhouseCoopers (PwC), los efectos de la inteligencia artificial harán crecer el producto interno bruto (PIB) del mundo en un 14% en el 2030, ya que el uso de estas tecnologías impactará en productividad y consumo. La firma explica que, en términos absolutos, la IA provocará un aumento adicional del PIB mundial de 15,7 billones de dólares adicionales.

De acuerdo con el Director de la Oficina de Transferencia Tecnológica y Licenciamiento de la Universidad Técnica Federico Santa María, Dr. Werner Creixell, surge así una oportunidad muy importante para Chile. “Creo que debemos ser protagonistas de esta revolución, para aprovechar el potencial transformador de la tecnologización de los trabajos”.

Con este propósito, al interior de la Casa de Estudios se realizan investigaciones teóricas, aplicadas y soluciones tecnológicas para la industria, que contribuyen al desarrollo de esta disciplina tanto en el país como en Latinoamérica.

Más humanos

“Si queremos contar con robots que trabajen con nosotros y sean parte de nuestras vidas, de alguna manera tienen que asemejarse a nosotros, y para ello tienen que ser adaptables”, dice la Dra. María José Escobar. Así explica el porqué de su labor, centrada en el estudio de neurociencias para la aplicación, en agentes robóticos, de las técnicas de procesamiento de datos que utiliza el cerebro.

La profesora del Departamento de Electrónica de la USM detalla que, junto al Centro de Neurociencias de la Universidad de Valparaíso, estudian retinas, capturando la señal que estas emiten ante estímulos visuales y, en base a ello, caracterizan qué tipo de cómputo realiza. “Son como pequeños computadores que están en los ojos: hacen compresión y selección de información relevante. Si las estudiamos, podríamos hacer que los algoritmos utilicen técnicas similares para procesar datos, lo que nos hace pensar que los cómputos que vengan después sean mucho más livianos”.

La inclusión de cómputos biológicos en sistemas típicos de IA está buscando llevar nuestro sistema de aprendizaje reforzado, mediante el cual aprendemos según lo que vamos haciendo, a los mecanismos de toma de decisiones de los agentes robóticos. “La idea es dotar a un agente artificial de un sistema visual basado en la retina y, de esta forma, cuantificar cómo cambia su comportamiento con este nuevo paradigma. Hemos visto de momento que con mucho menos información aprenden mucho más rápido”, profundiza la Dra. Escobar, quien también es investigadora del Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (AC3E).

Chile inteligente

El estudio “Technology at work v2.0”, de la Universidad de Oxford, afirma que el 57% de los actuales empleos en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) está en riesgo de desaparecer producto del crecimiento de tecnologías como el big data y el machine learning (IA).

Al respecto, el Dr. Werner Creixell señala que el aumento en productividad va a significar que se creen nuevos empleos. “Si uno mira la historia, desde la revolución industrial las máquinas han venido reemplazando puestos de trabajo de forma incesante, pero aun así hoy los niveles de desempleo son menores que cuando había que hacer todo manualmente. Eso es porque la economía crece, genera más riquezas y hay más demanda de ciertas labores”.

Creixell, quien además es profesor de Ingeniería Telemática en el Departamento de Electrónica de la Casa de Estudios e investigador del Centro Científico Tecnológico de Valparaíso (CCTVal), cuenta que actualmente, junto a otros científicos del Centro, están implementando un sistema que utiliza el streaming de las cámaras de vigilancia de la empresa portuaria TPS para identificar y alertar sobre acciones que puedan ser peligrosas dentro de las actividades propias del puerto, como el tránsito o el consumo de cigarrillos en lugares inhabilitados.

Más que un algoritmo

“A nosotros nos interesa que a nivel de hardware nuestros desarrollos puedan ser embebidos, es decir, que los podamos dejar en algún procesador, para que no solo sea un algoritmo sino básicamente un producto”, dice el profesor del Departamento de Electrónica, Dr. Fernando Auat Cheein, mientras explica los distintos resultados de las investigaciones de IA aplicada que realiza junto a su equipo de trabajo, el Grupo de Robótica Autónoma e Industrial (GRAI).

Un ejemplo del quehacer del grupo liderado por el también investigador titular del AC3E, e integrado por estudiantes de postgrado de la Institución, aplica deep learning y técnicas clásicas de machine learning en un robot móvil para la detección de frutos y la estimación de volúmenes de cosecha, además de la caracterización de todos los elementos involucrados en este proceso, como las personas, sus implementos y las tareas realizadas.

En la misma línea, el Grupo de Robótica Autónoma e Industrial utiliza máquinas de soporte vectorial en un vehículo equipado con sensores para clasificar los tipos de terreno, geolocalizando los resultados. Asimismo, pero usando drones, el equipo aplica herramientas de IA para inspeccionar paneles fotovoltaicos, con el fin de determinar sus áreas de funcionamiento y su estado.

Respecto al impacto que tiene esta tecnología y su potencial hacia el futuro, el también investigador del AC3E cree que los profesores están llamados a asumir un rol de liderazgo en esta revolución. “No hay que dejar de investigar e innovar y, por supuesto, tampoco dejar de educar. Todo lo que hacemos tiene que estar volcado hacia las nuevas generaciones”.

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